Por Jon Ander Beristain “Kapi” del OS2O Alpine Team.

Cuando empiezas con esto del alpinismo y la escalada en hielo, todo es nuevo y cualquier actividad o salida invernal de fin de semana pueden ser suficientes para calmar el ansia de escalar y  casi siempre nos íbamos a casa satisfechos con tal de haber podido trastear un rato con los piolets y crampones en nieve, hielo o roca.

Con el paso de los inviernos vamos aprendiendo y mejorando nuestra técnica y cada vez somos más ambiciosos con las actividades que realizamos. Tras pasar por casi todos los típicos sectores de hielo y algunas clásicas de alpinismo Pirenaico, llegan las primeras visitas a Gavarnie y a los Alpes, donde descubres las infinitas posibilidades de escalar en hielo y ascender grandes vías alpinas.

A la vez que vas escalando vías cada vez más difíciles, te vas dando cuenta que para ciertos tipos de vías de hielo y alpinismo, la condición en la que se encuentran es fundamental para acometer su escalada con cierta seguridad y posibilidades de éxito.  Para lo cual aparte de la experiencia necesaria, la motivación y el compañero, hacen falta otras muchas cosas. Como son la meteorología, las condiciones de la vía y sobre todo y lo más importante, tiempo libre. Tiempo libre para poder estar ahí el día indicado.

Alpes

Fer a Chaval (Alpes), el lugar más impresionante y salvaje que he visto para la escalada en hielo

Durante unos años la falta de tiempo libre no fue un problema, ya que mi trabajo a relevos me generaba semanas libres enteras en las que poder ir en busca de condiciones tanto por Pirineos como en Alpes, asegurando casi siempre buenas escaladas en vías cada vez más caprichosas.

El punto álgido de la búsqueda de condiciones en vías efímeras, llego junto a una larga temporada en paro, donde pude disfrutar y escalar durante un invierno residiendo en casa de mi amigo Marcel en Chamonix, de un montón de vías de hielo de alta dificultad por los Alpes Italianos, Suizos y Franceses.

Escalada en hielo

Kapi en “La Dame du Lac” WI 6+ (Montriond). Foto Toti Sole

Ese año 2013 en los Alpes, difícilmente lo podré olvidar. Por las buenas escaladas y por ser un punto de inflexión, ya que justo ese año comenzó la sequía y la racha de varios inviernos consecutivos con condiciones muy malas en general en el Pirineo. Estos últimos cuatro años y solo disponiendo de algunos fines de semana libres durante el invierno, debido a los compromisos laborales y sin poder viajar o visitar  los Alpes. Las actividades  interesantes o de vías o paredes que tuviese en mente, las puedo contar con los dedos de una mano.

Las condiciones para la escalada en hielo han sido muy pobres y tan solo se ha podido escalar algunos días sueltos en cada temporada. Cuando no hay hielo suele haber opciones de alpinismo, pero ni por esas, ciertas vías y ciertas paredes nos han ido esquivando y siempre teníamos la sensación de llegar tarde o de no poder estar cuando había que estar.

De ahí viene el título del post “Alpinistas frustrados de fin de semana”, ya que es la sensación de impotencia y frustración que llevo sintiendo en los últimos años y que incluso ha hecho tambalear en ocasiones mi fuerte motivación y me ha llevado varias veces a decir…. ¡A la mierda, vendo todo el material de alpinismo y me dedico solo a escalar en roca!

Alpinismo.

Bajando de Telera la temporada pasada tras un nuevo fracaso de escalar con el OS2O Alpine Team.

Pero nunca hay de darse por vencido y hay que mantener esa ilusión y motivación intacta, porque sabemos que las buenas condiciones pueden llegar cuando menos te lo esperas y hay que estar preparados para ello.

Y es justo esto lo que ha ocurrido este inicio de invierno, donde un anticiclón eterno, precedido por fuertes nevadas del sur, dejaron muchas paredes tapizadas de nieve que se fue transformando poco a poco. Lo cual ha sido ideal para practicar alpinismo en las caras norte del Pirineo. Durante las navidades la actividad fue frenética y se escalo mucho, las repeticiones e incluso aperturas de nuevas vías llegaban a diario a través de las redes sociales, mientras los compromisos laborales me mantenían atado y sin poder salir al monte.

Se anunciaban nevadas tras las navidades, donde justo tenía tres días libres en el puente de reyes para intentar escalar algo y todo apuntaba a que una vez más íbamos a perder la oportunidad de hacer algo de alpinismo interesante en el Pirineo.

Pero los partes fueron cambiando y el anticiclón se prolongó  una semana más, justo lo que necesitábamos. Los planes, ideas y paredes en condiciones eran muchos, incluso parecía que se podría escalar en Gavarnie. Pero tanto Gudino como yo, lo tuvimos claro… nos vamos al Forato. Una pared lejana, larga y salvaje con unas vías de mixto muy buenas de las que tanto habíamos oído hablar y que nos llevaban años esquivando.

Escalada en hielo y mixto

La imponente cara norte de Peña Forato en el valle de Ripera

Tras pasar por Panticosa y recibir ayuda logística y mucha y valiosa información de Fede San Sebastian, guía y gran conocedor de la zona, finalmente estábamos en el valle de la Ripera que da acceso a la pared aunque como siempre más tarde de lo recomendable para el madrugón y la actividad que nos esperaba al día siguiente.

Con pocas horas de sueño por el madrugón y los nervios y preparativos de última hora, nos ponemos en marcha en la oscuridad por una pista helada y casi sin nieve que nos lleva a la cara Norte del Forato al amanecer.

Forato

Croquis de las dos vías más importantes de la pared

LEANDRO ARBEOLA

Nos decidimos por esta vía por ser la más fácil de la pared, así asegurábamos por lo menos una actividad y podríamos valorar otras opciones. La vía me sorprendió mucho y es infinitamente mejor de lo que esperaba. Aunque con muy buenas condiciones de nieve y hielo, la vía estaba bastante seca y con un par de mixtos peleones de regalo a media pared, que suelen estar con hielo y nieve y que nos hicieron apretar pero bien.

Sin embargo todos los largos superiores y de salida fueron un auténtico disfrute, encontrándose en muy buenas condiciones e incluso mejor formados de lo habitual,  con cascada de hielo vertical y estética, una goulotilla de hielo fino encajonada y unos mixtos entretenidos, nos depositaron en la cima de un paredón impresionante que recorre una línea muy lógica y estética. En nuestra opinión una de las mejores vías de ese estilo que hemos escalado en Pirineos.

Forato. Escalada en hielo y mixto

Kapi afrontando un resalte mixto en “Leandro Arbeloa

Forato. Escalada en hielo y mixto

Los largos de salida con mucho hielo y bien formados

Las sensaciones y el disfrute fueron máximos en la “Leandro Arbeola” y aunque estábamos cansados por el palizón de escalar una cara norte como esta las condiciones en las que se encontraba la pared y el buen tiempo previsto para los dos días de puente que aún nos quedaban hicieron que nos animásemos y no dejásemos pasar la oportunidad de intentar la vía “El Pastor, aunque ya nos habían dicho que le faltaba bastante de formar y que era mejor esperar a que tuviese más hielo. Pero ya que estábamos allí, íbamos a hacer un intento.

EL PASTOR

Bajamos por la larga pista a cenar y a dormir a la furgoneta y  sin muchas horas de sueño por medio como para descansar lo que nos pedía el cuerpo, sonó el despertador de nuevo de madrugada. El cuerpo acusaba el esfuerzo del día anterior, pero es lo bueno del invierno, entre el sueño, la nocturnidad y el frío, te pones a andar en la aproximación y para cuando te quieres dar cuenta ya has calentado, se hace de día y ya estás otra vez metido en faena.

La vía sigue una línea recta desde el segundo largo de la “Leandro Arbeola” y es ahí donde encontramos un par de largos de mixto duros y curiosos donde en el croquis solo marca 80º de hielo. Pasamos teniendo que aplicarnos pero bien, sobre todo en una salida desplomada bastante delicada y expuesta.

Los largos intermedios de mixto estaban en mejores condiciones al igual que la nieve y el hielo de las zonas más fáciles que nos llevaron largo tras largo y sin casi darnos cuenta a la zona superior. Un mixto delicado de proteger y estábamos debajo del largo de 6a que siempre suele estar bastante seco, un largo de buena roca que escalamos con las manos y crampones donde ya se notaba el esfuerzo y el cansancio acumulado. Este largo rocoso nos llevo a los largos fáciles de la goulotte de salida. Llegamos muy tarde a la cima y bajamos haciéndose de noche, menos mal que conocíamos la bajada del día anterior.

Un par de instantáneas de “El Pastor”. Zonas de mixto y otras totalmente en roca

El último largo duro de “El Pastor”, un 6A en roca con mucho ambiente

Llegamos muy tarde y bastante destrozados a la furgo, pero con la sensación de haber escalado una autentica joya del alpinismo mixto Pirenaico. Habiendo logrado encadenar en dos días las dos vías representativas de Peña Forato en su cara norte.

Pero tras una suculenta cena en Panticosa y con algo de energía recuperada, nos vinimos arriba y planteamos intentar aprovechar también el domingo ya que seguía la tiempo estable. Aunque sabíamos que el cuerpo pedía descanso y muchas horas de sueño, teníamos que intentar hacer un último esfuerzo. Decidimos acercarnos a Peña Telera donde se encontraban numerosas vías en condiciones y siendo la aproximación más corta que al Forato, madrugaríamos un poco menos e intentaríamos rematar la jugada con otra vía.

El primer largo duro y la salida en roca de “Chez Lulu”

CHEZ LULU: 

Viendo el número de cordadas que andaban por la zona, nos decantamos por la “Chez Lulu”, otra vía que teníamos pendiente desde hace mucho tiempo y que aunque no tenía formado el largo de entrada en hielo, se podía hacer por un mixto por la derecha con salida desplomada. Lo que resulto ser un largo duro y picante de entrada a la vía.

El otro largo de mixto en la parte central estaba muy seco también y tenía un par de buenos bailes sobre roca dudosa para poder pinchar hielo. El resto de la vía en buenas condiciones y el último largo duro antes de la goulotte de salida es espectacular. La mítica travesía aérea en roca de V+ que en tantas fotos habíamos visto.

Una vía muy guapa que ponía punto final a tres intensos días de actividad de alpinismo Pirenaico, en un fin de semana de reyes que seguro estoy no olvidaremos.

Actividades como estas son los que ayudan a sobrellevar  los malos momentos y la frustración que muchas veces nos genera la espera de condiciones en este juego tan caprichoso del alpinismo.

Teniendo siempre la esperanza de que el monte nos regale otras oportunidades de vivir aventuras y sensaciones como las de ese fin de semana, que son las que ayudan a mantener viva la motivación y la ilusión por hacer lo que más nos gusta.